Gloria Alegría: “Cada vez siento más que escribir bien es un don”

21 Marzo, 2013

Dentro de un par de años se cumplirán dos décadas desde que la destacada autora Gloria Alegría Ramírez (57) obtuviera el primer lugar del concurso de novelas y cuentos, organizado por Edebé Chile, que le dio la posibilidad de publicar su primer libro: Mundo de Cartón. Desde entonces, ha desarrollado un prolífero trabajo como escritora, que ha combinado con el ejercicio de la fonoaudiología. Esta conjugación de mundos y disciplinas le ha permitido dar respuesta a la vocación de servicio a la cual se siente llamada y a su especial sensibilidad con los niños.

En el living de su casa, en la comuna de Ñuñoa, Gloria Alegría repasa con Edebé Noticias su trayectoria como escritora, actividad que considera un oficio y no una catarsis de sentimientos, y que desarrolla con una máxima: inspiración sin trabajo termina quedando en nada. Cree además que un libro debe ser entretenido para que el lector lo quiera leer y piensa que no existe técnica literaria que convierta a una persona en un gran escritor.

El ejercicio de la fonoaudiología en la Escuela de Lenguaje “Acuarela” que dirige, y su visión de la abrumadora soledad a la que se ven sometidos muchos niños como consecuencia del mundo moderno -realidad que más de alguna vez ha plasmado en sus obras- son los dos tópicos de la entrevista que la hacen hablar con evidente emoción.

De sus 16 publicaciones, diez han sido editadas por Edebé Chile -todas presentes en el Catálogo 2013-, cuatro de las cuales figuran entre los libros más vendidos por la Editorial Salesiana en 2012: “El Espantapájaros con Corazón”, “El Viejo rescatador de Árboles”, “Mundo de Cartón”, “El Hombre que vendía tiempo”.

“Me transformé en fonoaudióloga… nací siendo escritora”

Gloria abrazó el gusto por la lectura y por escribir desde pequeña. Su hogar era uno de los muchos de la época que no poseía televisión. Además, sus papás eran lectores asiduos y se preocupaban por fomentar en ella las lecturas infantiles.

Recuerda que su mayor felicidad era cuando sus padres le compraban la revista Reader´s Digest infantil, que contenía cuentos, reportajes, etc., y que leía una y otra vez.

Ya en el colegio el gusto por los libros continuó; sus calificaciones en Castellano (hoy Lenguaje y Comunicación) siempre fueron buenas. Se animaba a escribir de sus sentimientos, de las cosas que le pasaban, tipo diario de vida.

¿Por qué Fonoaudiología y no una carrera literaria?

La conclusión de sus estudios secundarios coincidió con el Golpe Militar de 1973. Decidida a estudiar Periodismo, convencida que sería un camino propicio para alcanzar la meta de ser escritora, se ve enfrentada al cierre de la carrera, situación que se prolongó por cinco años. Es entonces cuando considera la idea de una amiga de iniciar un camino en un área que también despertaba su interés. Ingresa a estudiar Fonoaudiología en la Universidad de Chile.

Amo mi carrera. Soy feliz siendo fonoaudióloga… trabajamos el modo de desarrollar el lenguaje en los niños. Trabajamos también mucho con los papás… Puedo darles apoyo, orientarlos, disminuir su angustia muchas veces y eso para mí es muy importante”.

Durante los años de universidad siguió escribiendo, actividad que sólo ha disminuido de forma significativa cuando decidió abocarse de forma más permanente al cuidado de sus hijos Maribel, Pamela y José Ignacio, de 32, 31 y 25 años respectivamente. “La tarea de ser mamá no me permitía mucho esto de estar en el mundo imaginario, pero sí les contaba cuentos a ellas (sus hijas) cuando las bañaba o para que comieran”.

El punto de inflexión que le permite transitar desde la afición a las letras al oficio como escritora se comienza a generar en 1992, cuando ingresa al taller literario de Ana María Güiraldes, experiencia en la que aún sigue participando y que en sus inicios buscó para compartir la escritura y para relacionarse con otros apasionados por las letras. “Estar en un taller me disciplina, porque me obliga escribir, aunque no tenga tiempo, aunque tenga muchas cosas en mi mente; tengo que focalizarme en la tarea que nos dio la profesora o simplemente en llevar algo para compartir”.

“No tengo ningún problema en cambiar el switch”

Los libros de Gloria, editados por Edebé Chile, ofrecen un rango amplio de edades recomendadas para lectores. Oscilan entre los 3 y 13 años. Consultada respecto de cómo escribir para públicos tan diferenciados, señala que, a diferencia de lo que se podría pensar, no le representa dificultad. De hecho, sus primeros cuentos son para adultos, creaciones con las cuales ha ganado concursos y ha obtenido varios premios.A juicio propio, es ésta una de sus mayores virtudes como escritora. “No tengo ningún problema en cambiar el switch… En general conozco personas que escriben sólo para niños o sólo para adultos. Este tránsito no es tan fácil… Tal vez sea un don, pero también tiene que ver con el trabajo. Por ejemplo, hay formas de escribir para los niños que son más lúdicas, más juguetonas, sobre todo para los más pequeños; tiene que ser así, no necesariamente con un lenguaje tan simple, pero sí con un lenguaje que lo pueda comprender o lo pueda intuir”.

Todos los libros tienen algo del escritor

Sabido es que algunos de los personajes de sus obras han sido inspirados por miembros de su familia, por ejemplo, en “El viejo rescatador de árboles”, toma la experiencia de su esposo José Olguín (profesor de Inglés) que se afana por el cuidado de los árboles. Pero también ocurre en la novela “Réquiem para una Primavera”, historia de amor proyectada desde la perspectiva de una adolescente, adaptada en la década del 70. “(El libro) tiene mucho de lo que yo viví cuando fui adolescente en la época de Salvador Allende, luego vino el Golpe Militar. Muchas de las experiencias que yo tuve en esos días, no sólo directas, sino que también contadas por mis amigas y amigos, o lo que vivió gente cercana, me ayudaron a construir la historia. Tiene algo autobiográfico en ese sentido, pero no la historia misma, porque la historia es completamente ficticia”.

Otra característica particular de esta obra es que ha sido la única que le ha exigido investigación. “Lo hice (el libro) antes de que se hiciera masivo Internet, así que me iba a instalar a la Biblioteca Nacional, a ver los diarios de la época. Fui a San Diego y compré la revista Ritmo de la época; pregunté a muchas personas muchas cosas, además de la experiencia mía, para tener otros puntos de vista. Todo lo que aparece ahí en cuanto a fechas y acontecimientos son cosas que pasaron a nivel país y pasaron en la fecha que está dicho”.

“Lo leo, lo vuelvo a leer… y me fascino cada vez más”

En su rol de escritora, el consumo de lectura ha añadido un matiz distinto a la afición y al gusto. “Ahora que escribo me gusta leer para ver la forma en que escriben los escritores. Por ejemplo, si leo un cuento de Cortázar, disfruto con el cuento, que me parece excepcional, pero disfruto más cómo lo contó Cortázar. Me gusta mucho Ernesto Sábato, María Luisa Bombal. Son escritores que me han dejado una sensación de que no hay otra manera de haber dicho lo que ellos dijeron… Lo leo, lo vuelvo a leer, la misma frase o párrafo y me fascino cada vez más”.

Niños que no leen

El legado de sus padres de iniciarla desde pequeña en la lectura, situación que replicó con sus propios hijos, y el ejercicio de la fonoaudiología para trabajar problemas de lenguaje, le ha permitido constatar, como experiencia de vida y a nivel profesional, el grave daño que produce en los niños la lectura reducida o nula. “Como fonoaudióloga sé que cuando un niño no lee impide que se desarrollen ciertas áreas en el cerebro que tienen que ver con la compresión lectora, con la creatividad, la imaginación. Leyendo un niño va a desarrollar más vocabulario, también el aspecto gramatical. Va a desarrollar la imaginación, la creatividad, va a tener mejor atención, concentración. Va a tener mayor cultura y conocimiento, tanto del mundo imaginario como real”.

El poco hábito de lectura de los niños, Gloria también lo atribuye a la soledad a la que se ven sometidos, en muchos casos, por el ritmo del mundo moderno, donde los padres nunca están en casa. Explica que el consumo de televisión, que generalmente absorbe el tiempo, no permite que los niños se desarrollen, porque en ello no se genera la interacción propia de los diálogos. “Es impresionante la cantidad de niños con problema de lenguaje, como nunca antes”, comenta, situación que entre sus causas tiene la ausencia de diálogo entre padres e hijos. Para hablar de esta realidad es que escribió el cuento “Jaulas Doradas”, incluido en el texto Edebé Te cuento tres cuentos. “Ese cuento nació de la soledad en que yo veo que están los niños. Entiendo que hay padres y madres que no pueden, no los culpo. Siento que el mundo actual nos lleva a eso”.

Leer un Cuento: momento sublime

Gloria explica que en la tarea de fomentar la lectura en los niños, los papás tienen la posibilidad de vivir un momento especial. “Cuando una mamá o un papá lee un cuento a un hijo, es un momento sublime, porque tiene a su mamá o a su papá todo para él, a su lado. Generalmente se acurrucan; mientras se lee se les puede hacer cariño. Después que uno lee podemos hablar del cuento, podemos expresar nuestras emociones… es un momento muy especial”.

En medio de sus actividades como madre de familia, como profesional a cargo de una escuela de Lenguaje, Gloria continúa su proceso de consolidación como escritora, dándose el tiempo y los espacios para realizar el trabajo que exige la creación de un libro, atendiendo a las historias que se van generando interiormente, en lo cotidiano, con la sonrisa de un niño, al caminar en la calle, en una conversación.

Fuente: Edebé Noticias

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